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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Rosa poética.

Pasas por el abismo de mis tristezas como un rayo de luna sobre los mares, ungiendo lo infinito de mis pesares con el nardo y la mina de tus ternezas.
Ya tramonta mi vida; la tuya empiezas; mas, salvando del tiempo los valladares, como un rayo de luna sobre los mares pasas por el abismo de mis tristezas.
No más en la tersura de mis cantares dejará el desencanto sus asperezas; pues Dios, que dió a los cielos sus luminares, quiso que atravesaras por mis tristezas como un rayo de luna sobre los mares.
Amado Nervo  He soñado contigo, sin saber que soñaba....
En la gran chimenea crepitaban las llamas, la tarde se movía detrás de la ventana.
Te he visto en mis sueños como un fantasma, alto junco ceñido al aire de mi alma. Te he visto ennoblecido por estrellas lejanas,
turbado con la fiebre de mi propia nostalgia.
Sobre la alfombra quieta, te sueño arrodillado. Te sueño como a un príncipe de los cuento de hadas, como a un vikingo rubio con escudo de plata.
Quiero quererte mucho hasta quedar exhausta, ¡que bien sentirme siempre Dios mío enamorada! me da miedo el vacío que me queda en el alma, el frío que me hiela cuando el hechizo pasa.
Yo quiero amarte mucho con un amor sin pausa, con un amor sin término como los Dioses aman, como los astros, como las bestias y como las plantas.
Siento celos del leño que acaricia la llama igual me abrazarías si tu me acariciaras!
 Quisiera besar tu cuerpo y estar cerca del riachuelo y calmar en tu agua fresca mi locura de sediento. Porque anduve mil caminos siempre en busca del amor como las aves que vuelan al sur y siempre con alma de un sembrador. Pero te encontré una noche entre cantos y luceros y me sentí marinero cantando en un viejo puerto una canción por la novia que se me clavó en los huesos y quise besar tu cuerpo y estar cerca del riachuelo. Y quise darte la flor que dentro del pecho llevo pero al mirarme en tus manos tan vacías de mis sueños me dí cuenta que tu risa tenía alas de otro tiempo y sentí miedo. A las uvas de tus labios quise morder con un beso para calmarme la sed de tanto andar en desierto y quise besar tus ojos para adueñarme del cielo. Así como el pichón olvida el nido para ensayar su primer vuelo así quiero olvidarme de mi angustia y decir: ¡quiero! Aunque la sangre se me vuelva loca y quiera salirse de mis venas aunque después muera de pena yo quiero besar tu cuerpo y estar cerca del riachuelo. Quisiera besar tu cuerpo y estar cerca del riachuelo. Alí Primera  Tengo el corazón pesado con tantas cosas que conozco, es como si llevara piedras desmesuradas en un saco, o la lluvia hubiera caído, sin descansar, en mi memoria.
No me pregunten por aquello. No sé de lo que están hablando. No supe yo lo que pasó.
Los otros tampoco sabían y así anduve de niebla en niebla pensando que nada pasaba, buscando frutas en las calles, pensamientos en las praderas y el resultado es el siguiente: que todos tenían razón y yo dormía mientras tanto. Por eso agreguen a mi pecho no sólo piedras sino sombra, no sólo sombra sino sangre.
Así son las cosa, muchacho, y así también no son las cosas, porque, a pesar de todo, vivo, y mi salud es excelente, me crecen el alma y las uñas, ando por las peluquerías, voy y vengo de las fronteras, reclamo y marco posiciones, pero si quieren saber más se confunden mis derroteros y si oyen ladrar la tristeza cerca de mi casa, es mentira: el tiempo claro es el amor, el tiempo perdido es el llanto.
Así, pues, de lo que recuerdo y de lo que no tengo memoria, de lo que sé y de lo que supe, de lo que perdí en el camino entre tantas cosas perdidas, de los muertos que no me oyeron y que tal vez quisieron verme, mejor no me pregunten nada: toquen aquí, sobre el chaleco, y verán cómo me palpita un saco de piedras oscuras.
Pablo Neruda
 Una de las cosas mas tristes de la Vida es cuando conoces a Alguien que significa todo, y solo para darte cuenta que al final no era para ti y la tienes que dejar ir. Duele amar a alguien y no ser correspondido. Pero lo que es mas doloroso es Amar a alguien y nunca encontrar el valor para decirselo, para decirle lo que sientes. Talves Dios quiere que nosotros conozcamos unas cuantas personas equivocadas antes de conocer a la persona correcta, para que al fin cuando la conozcamos sepamos ser agradecidos por ese maravilloso regalo. Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra se abre, pero algunas veces miramos tanto tiempo a aquella puerta que se cerro, que no vemos la que se ha abierto frente a nosotros. Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero tambien es cierto que no sabemos lo que nos hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos.
 Quítame el pan, si quieres, quítame el aire, pero no me quites tu risa. No me quites la rosa, la lanza que desgranas, el agua que de pronto estalla en tu alegría, la repentina ola de plata que te nace. Mi lucha es dura y vuelvo con los ojos cansados a veces de haber visto la tierra que no cambia, pero al entrar tu risa sube al cielo buscándome y abre para mi todas las puertas de la vida. Amor mío, en la hora más oscura desgrana tu risa, y si de pronto ves que mi sangre mancha las piedras de la calle, ríe, porque tu risa será para mis manos como una espada fresca. Junto al mar en otoño, tu risa debe alzar su cascada de espuma, y en primavera, amor, quiero tu risa como la flor que yo esperaba, la flor azul, la rosa de mi patria sonora. Ríete de la noche, del día, de la luna, ríete de las calles torcidas de la isla, ríete de este torpe muchacho que te quiere, pero cuando yo abro los ojos y los cierro, cuando mis pasos van, cuando vuelven mis pasos, niégame el pan, el aire, la luz, la primavera, pero tu risa nunca porque me moriría. Pablo Neruda  Quiero que me oigas sin juzgarme, Quiero que opines sin aconsejarme, Quiero que confíes en mí sin exigirme, Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí, Quiero que me cuides sin anularme, Quiero que me mires sin proyectar tus cosas en mí, Quiero que me abrases sin asfixiarme, Quiero que me animes sin empujarme, Quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mí, Quiero que me protejas sin mentiras, Quiero que te acerques sin invadirme, Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten, Que las aceptes y no pretendas cambiarlas. Quiero que sepas que hoy... Hoy podéis contar conmigo sin condiciones. Jorge Bucay  Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto Pablo Neruda -- no duermas, suplicante me decía, escúchame…, despierta--. Cuando haciendo cojín de su regazo, Soñándome besarla, me dormía. Más tarde, ¡horror! En convulsivo abrazo La oprimí al corazón… rígida y yerta! En vano la besé –no sonreía; En vano la llamaba – no me oía; La llamo en su sepulcro y no despierta! Jorge Isaacs  El invierno ha llegado al llamado de alguien Y las miradas emigran hacia los calores conocidos Esta noche el viento arrastra sus chales de viento Tejed queridos pájaros míos un techo de cantos sobre las avenidas Oíd crepitar el arcoiris mojado Bajo el peso de los pájaros se ha plegado La amargura teme a las interperies Pero nos queda un poco de ceniza del ocaso Golondrinas de mi pecho qué mal hacéis Sacudiendo siempre ese abanico vegetal Seducciones de antesala en grado de aguardiente Alejemos en seguida el coche de las nieves Bebo lentamente tus miradas de justas calorías El salón se hincha con el vapor de las bocas Las miradas congeladas cuelgan de la lámpara Y hay moscas Sobre los suspiros petrificados Los ojos están llenos de un líquido viajero Y cada ojo tiene un perfume especial El silencio es una planta que brota al interior Si el corazón conserva su calefacción igual Afuera se acerca el coche de las nieves Trayendo su termómetro de ultratumba Y me adormezco con el ruido del piano lunar Cuando se estrujan las nubes y cae la lluvia Cae Nieve con gusto a universo Cae Nieve que huele a mar Cae Nieve perfecta de los violines Cae La nieve sobre las mariposas Cae Nieve en copos de olores La nieve en tubo inconsistente Cae Nieve a paso de flor Nieva nieve sobre todos los rincones del tiempo Simiente de sonido de campanas Sobre los naufragios más lejanos Calentad vuestros suspiros en los bolsillos Que el cielo peina sus nubes antiguas Siguiendo los gestos de nuestras manos Lágrimas astrológicas sobre nuestras miserias Y sobre la cabeza del patriarca guardián del frío El cielo emblanquece nuestra atmósfera Entre las palabras heladas a medio camino Ahora que el patriarca se ha dormido La nieve se desliza se desliza se desliza Desde su barba pulida Automne régulier
 Este buitre voraz de ceño torvo que me devora las entrañas fiero y es mi único constante compañero labra mis penas con su pico corvo. El día que le toque el postrer sorbo
apurar de mi negra sangre quiero que me dejéis con él solo y señero un momento, sin nadie como estorbo. Pues quiero triunfo haciendo mi agonía mientras él mi último despojo traga sorprender en sus ojos la sombría mirada al ver la suerte que le amaga sin esta presa en que se satisfacía el hambre atroz que nunca se le apaga. Miguel de Unamuno.  > 1 beso de tu boca > 2 caricias te daria y > 3 abrazos que demuestran > 4 veces mi alegria y en la > 5º sinfonia de mi > 6º pensamiento > 7 veces te diria las > 8 letras de un ''TE QUIERO'' por que > 9 veces por tí vivo y > 10 veces por ti muero...  No me mueve, mi Dios para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor, muéveme al verte clavado en la cruz y escarnecido; muéveme al ver tu cuerpo tan herido; muéveme tus afrentas y tu muerte. Muéveme, en fin, tu amor de tal manera que aunque no hubiera cielo, yo te amara, y aunque no hubiera infierno te temiera. No me tienes que dar porque te quiera, porque aunque cuanto espero no esperara lo mismo que te quiero te quisiera. Fray Miguel de Guevara  Negro el color de nuestras vestiduras. No por nosotros sino por vosotros, Por vuestros miedos y dudas. Macabra siempre nuestra presencia. No por maldad en nuestros corazones Sino por marcar la diferencia. Oscuros los lugares que frecuentamos. No por necesidad de escondernos, Por nuestro miedo a las tinieblas superado. Vosotros nos señaláis con el dedo Y nos juzgáis ridículos. ¿De que os reís, necios? Tenemos el valor de ser distintos. Vuestro miedo a la oscuridad representamos. En nosotros veis vuestra propia maldad oculta. Somos la Nación Gótica. La Raza Nocturna... 
Gloria tiene que haber mientras tú aspires al bien eterno que alcanzar esperas; en el mundo habrá amor mientras tú quieras y en el cielo habrá luz mientras tú mires. Las puras auras mientras tú suspires y habrá virtud hasta que tu te mueras, besarán a las flores hechiceras, y habrá belleza mientras tu no expires. Que por ti que eres causa del anhelo, que siente por la gloria el alma mía; tiene mi pecho amor, dicha y consuelo. La noche, estrellas…claridad el día, y si no hubiera por desgracia un cielo cuando murieras tú, se formaría. Felipe Uribarri.  Al repasar el libro de mi amor no lejano que la humedad del campo desentrañar me hizo, a través de la lluvia veo el adiós de su mano y el mirar de sus ojos como nocturno hechizo…
La humedad de este campo, silencioso, convida a encender el recuerdo de mi amor olvidado que comparo esta tarde con la lluvia desteñida cuyas ambiguas huellas por la senda ha dejado.
Y la frente anidada por tristeza importuna descanso entre las manos que ya quieren temblar… pero aún en mi noche no ha nacido la luna y en los ojos se hielan las ansias de llorar Xavier Villaurrutia
 A veces... Las imágenes dicen mas... que las palabras  | Una noche Una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas, Una noche En que ardían en la sombra nupcial y húmeda las luciérnagas fantásticas, A mi lado lentamente, contra mí ceñida toda, muda y pálida, Como si un presentimiento de amarguras infinitas, Hasta el más secreto fondo de las fibras te agitara, Por la senda florecida que atraviesa la llanura Caminabas, Y la luna llena Por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca, Y tu sombra Fina y lánguida, Y mi sombra Por los rayos de la luna proyectadas, Sobre las arenas tristes De la senda se juntaban, Y eran una, Y eran una, Y eran una sola sombra larga Y eran una sola sombra larga Y eran una sola sombra larga... Esta noche Solo; el alma Llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte, Separado de ti misma por el tiempo, por la tumba y la distancia, Por el infinito negro Donde nuestra voz no alcanza, Mudo y solo Por la senda caminaba... Y se oían los ladridos de los perros a la luna, A la luna pálida, Y el chillido De las ranas... Sentí frío; era el frío que tenían en tu alcoba Tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas, Entre las blancuras níveas De las mortuorias sábanas, Era el frío del sepulcro, era el hielo de la muerte Era el frío de la nada, Y mi sombra, Por los rayos de la luna proyectada, Iba sola, Iba sola, Iba sola por la estepa solitaria Y tu sombra esbelta y ágil Fina y lánguida, Como en esa noche tibia de la muerta primavera, Como en esa noche llena de murmullos de perfumes y de músicas de alas, Se acercó y marchó con ella Se acercó y marchó con ella... Se acercó y marchó con ella...¡Oh las sombras enlazadas! ¡Oh las sombras de los cuerpos que se juntan con [las sombras de las almas... ¡Oh las sombras que se buscan en las noches de tristezas y de lágrimas!...
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No te des por vencido, ni aun vencido;
no te sientas esclavo ni aun esclavo,
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmomecido,
que ya viejo y ruin vuelva a ser clavo;
no la cobarde intrepidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido
Procede como Dios, que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza,
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora...
¡que muerda y vocifere vengadora
ya rodando en el polvo tu cabeza!
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